La ONG noruega SAIH se afana en denunciar los tópicos usados por las propias organizaciones humanitarias sobre África y la pobreza. Y hasta otorga premios. Sus Rusty Awards a lo mejor y lo peor son la prueba

“Los pobres ya son tratados como personas incapaces de rescatarse a sí mismas y ahora son comparadas con perros. ¿Qué es lo siguiente?”. Este es el argumento que el jurado de los premios Rusty Radiator (radiador oxidado) aportaron para entregar el galardón a una campaña de recaudación de fondos de la ONG sudafricana Feed a Child (alimenta a un niño).

Estos premios organizados por el Fondo de Asistencia Mundial de los Estudiantes y Académicos Noruegos (SAIH) tratan de denunciar los estereotipos que muchas organizaciones fomentan sobre África. Con sus campañas llevan años atacando la visión paternalista de los países occidentales en su ayuda al desarrollo. El nombre de los premios procede de una de sus campañas, que parodiaba esta situación mostrando a una familia noruega muerta de frío por el invierno: “¿No hay nada que los africanos podamos hacer para ayudarles? Dales una cerilla y se calentarán durante cinco minutos. Si le das un radiador tendrán calidez todo el invierno”.

Con esta filosofía, entregan desde 2013 el radiador oxidado a la peor campaña, la que más potencia este tipo de tópicos y con el dorado a la que hace lo contrario. El premio (bueno) ha ido este año a parar a una campaña de Save de Children sobre la guerra de Siria. Con el lema Just because it isn’t happening here, doesn’t mean it isn’t happening (solo porque no esté pasando aquí, no quiere decir que no esté pasando), trataba de poner a un ciudadano de un país rico (concretamente del Reino Unido) en la piel de uno que sufre un conflicto armado.

Curiosamente, esta misma ONG tiene una de las nominaciones para el Rusty Radiator por hacer un intento de “poner en un mismo vídeo sexo y pobreza para conseguir clics en Facebook”. El vídeo, con más de cuatro millones de visionados en Youtube, muestra modelos que tienen que decir “de forma sexy” cifras sobre mortalidad materno infantil en el mundo para concluir: “No podemos hacer sexy este problema, pero merece tu atención”. Nadie está a salvo del látigo de SAIH.

La campaña más castigada comparaba lo que gasta una familia de un país rico en darle de comer a su perro con el coste que supone alimentar a los niños de países en desarrollo. “Es interesante ver que lo ha producido una de las mayores agencias del mundo y cómo lo ha hecho tan mal”, fue uno de los comentarios del jurado.

En los premios oxidados también estaba nominada la canadiense Christian Children Fund, que ya estuvo presente en la edición anterior. Con la campaña ¿Cómo es la pobreza? “usan las mismas imágenes de siempre”. “Es pornografía humanitaria”, sentenció el jurado.

El cuarto vídeo en discordia, de Concern Worldwide, también está en esta línea de grabaciones crudísimas con niños famélicos y casi moribundos. Esta es una de las razones por las que mereció la nominación: “Nunca pondrías en esas imágenes a un bebé americano”.

En el otro lado, el de los radiadores dorados, además de la campaña ganadora había otras dos nominadas. ¿Le darías tu chaqueta a Johannes?, de SOS Children’s Villages Norway, también habla sobre la guerra de Siria. “La pone en el contexto del donante y le aporta algo que puede entender. Muestra la reacción de gente real a un problema que la mayoría quiere resolver”.

Por último, La revolución del cultivo del arroz en Liberia, de Oxfam, “presenta un problema con las perspectivas sobre el terreno y una protagonista carismática”.

Fuente: Elpais.com