Fuente: El mundo.es / Producir, usar y tirar… La vieja ecuación de la economía “lineal”, la misma que alimentó el frenesí de la sociedad de consumo, ha caído por su propio peso. Entramos en la era de la economía “circular”, donde la regla de las tres “erres” (reducir, reusar y reciclar) alcanza por fin su auténtica dimensión, azuzada por la necesidad de las empresas de aprovechar al máximo los recursos en estos tiempos críticos.

Si la economía “circular” se aplicara solamente al sector de manufactura se ahorrarían unos 625.000 millones de euros y se crearían decenas de miles de puestos de trabajo, según un estudio de la consultora McKinsey & Company para la fundación Ellen MacArthur. La legendaria navegante británica, que batió el récord de la travesía al mundo en solitario y en vela en el 2005, ha convertido precisamente la economía “redonda” en su razón de ser (hasta el punto de incoporar a Cisco, Renault, Ikea y un largo centenar de empresas a la aventura).

El mensaje ha calado ya en las más altas instancias de la economía, y hasta la Comisión Europea se desmarcó hace dos años con el “Manifiesto para una Europa Eficiente de Recursos”: “En un mundo con presiones ambientales cada vez mayores, la UE no tiene otra elección que impulsar la transición hacia una economía circular y regenerativa”… “Pero la idea de la economía circular lleva dando vueltas desde los años setenta”, nos recuerda Stephen Gee, director de la conferencia Resource, que se remonta a los estudios de pensadores como Walter Stahel o Keneth Boulding. El concepto de “Cradle to Cradle” (“de la cuna a la cuna”) de Bill McDonough y Michael Braungart también ha contribuido notablemente a impulsar al idea, al igual que “La economía azul”, del emprendedor belga Gunter Pauli.

 

La idea que alimenta la economía “circular” es al fin y al cabo reproducir la dinámica de la naturaleza, donde no existe el concepto de residuo. Los componentes de los productos se dividen en dos grupos: biológicos y técnicos. Los primeros son “biodegradables” y se pueden reintroducir en la naturaleza cuando su uso ya no sea rentable. Los nutrientes técnicos, en cambio, se diseñan para ser reutilizados una y otra vez, de modo que puedan ensamblarse y desmontarse fácilmente, y contribuir de paso al ahorro de recursos y de energía.

“El modelo lineal que seguíamos hasta ahora ha hecho aguas con la crisis”, asegura Stephen Gee. “Las empresas han tenido que pensar en modos de ahorrar y reaprovechar los materiales y los recursos. De alguna manera, la economía “circular” es la respuesta natural a todos los problemas que se habían ido acumulando y que han aflorado en los momentos difíciles”.

Según Gee, las resistencias a subirse a la economía “circular” han ido cayendo como las hojas en otoño… “Lo que antes se veía como una solución alternativa o ecológica, ahora es sin duda algo más. Las empresas se están dando cuenta de que reusar y compartir recursos tiene también sentido desde el punto de vista económico”.

“El cambio de paradigma en el modelo económico es inevitable y está a la vuelta la esquina”, sostiene el director de Resource, que ha nacido como hermano pequeño del festival Ecobuild y que lanzará la casa por la ventana en el 2015. “El momento de subirse a la rueda es ahora, porque todo funcionará así en 15 o 20 años. Lo que hoy llamamos residuo mañana será necesariamente recurso”.