Fuente Wharton.universia.net /Millones de profesionales de empresas participan en sitios webs como Facebook —plataforma que cuenta con más de 200 millones de usuarios activos en todo el mundo— y LinkedIn, una web de redes con fuerte énfasis en el mundo de los negocios y 35 millones de usuarios. Twitter es cada vez más popular, con cerca de cinco millones de usuarios que intercambian información con su red o con amigos a través de textos limitados a 140 caracteres.

Eric Bradlow, profesor de Marketing y director adjunto del Proyecto de Medios Interactivo de Wharton [Wharton Interactive Media Initiative], ha estudiado durante varios años el marketing personal enfocado a los profesionales del área de servicios financieros, uno de los sectores más afectados por la actual desaceleración de la economía. Él dice que el desarrollo de una “marca” personal puede ser tan importante para un consultor financiero como para un músico de rock. Bradlow es coautor de un libro que se publicará el próximo verano americano titulado Marketing para consultores financieros: Monte su negocio creando una marca propia, conociendo su cliente y creando un plan de marketing.

“Hoy en día, las personas necesitan diferenciarse”, dice Bradlow, cuyo interés por el asunto viene de hace cinco años, cuando supo que el entrenamiento para la formación de profesionales del área de servicios financieros casi nunca incluía información sobre marketing y promoción personal. Bradlow cree que es imprescindible para el profesional del sector financiero —especialmente para los que trabajan solos o administran una pequeña empresa— crear una identidad de marca que convenza a los clientes potenciales a escoger su empresa en detrimento de un gran número de rivales. Él aconseja a los profesionales de empresa que utilicen tres palabras sólo para definir una marca personal, palabras que describan un conjunto de habilidades especiales o simplemente la participación de la comunidad.

“Lo más importante es que tenga coherencia, es decir, que la marca sea coherente en los diversos canales”, dice Bradlow. Esto significa que un profesional que esté queriendo hacer propaganda de sí mismo debe usar el mismo mensaje mientras mantenga contacto con las personas a la hora del almuerzo, mientras esté montando un perfil y comunicándose con amigos por Facebook. También es importante comprender que los diferentes tipos de redes —tradicional o nuevos medios— contribuyen con ventajas y desventajas importantes. Por ejemplo: planeadores financieros que se concentran en clientes del segmento “de jubilados”, tendrán más éxito en la construcción de redes sociales en el club de golf o por medio de referencias dadas por otros profesionales de confianza, tales como abogados, que por el uso intenso de Facebook o de Twitter, que podrían ser inclusive incómodos para los clientes más mayores.

LinkedIn es, de lejos, la red social más popular enfocada al mundo de los negocios —con más de 35 millones de usuarios registrados esparcidos por más de 170 industrias—, aunque sea sólo una web entre tantas otras. Hay otros como Ning, que permite a las empresas específicas crear su propia red social de clientes, empleados y partes interesadas; Ryze, que permite a los organizadores configurar mejor sus listas y horarios; y Xing, cuyo objetivo es conectar gente de empresas con expertos o posibles clientes.

Es igualmente importante conocer las posibles trampas de las diferentes webs de redes online. De modo especial, algunos expertos están preocupados por las redes de negocios de Facebook, porque permite que amigos y conocidos publiquen libremente cosas que van a aparecer también en la página de perfil del usuario. Con eso, se corre el riesgo de que otra persona ponga comentarios inadecuados o fotos que acaben por ahuyentar los contactos profesionales.                              Seguir leyendo