Fuente Gorka Garmendia / Algún día alcanzaremos la edad adulta en temas digitales y tendremos más, pero aquí están las mentiras que hacen más daño y que he recopilado hasta hoy:
 
1. “Con Internet puedes vender a 2.000 millones de clientes”
2. “El tráfico lo es todo”
3. “Con el Pay-per-click (PPC) sólo pagas por clic”
4. “La clave es tener una base de datos bien grande”
5. “La gente no hace scroll”
6. “Todo debe estar a 3 clics”
7. “Si trabajas duro, triunfas seguro en Internet”
8. “El banner ha muerto”
9. “La redes sociales son un nuevo paradigma”
 
 
1. “Con Internet puedes vender a 2.000 millones de clientes”
 
Una vez tuve un profesor en la asignatura de creación de empresas que me dio un buen sopapo (figurado, claro).
 
Cuando le presenté el proyecto de nueva empresa, en el apartado de previsión de ventas puse algo como “sólo con que un 1 por mil del público objetivo compre ya tenemos cientos de clientes”. Me vino a decir que si hacía así mis previsiones de ventas mejor me presentase a oposiciones.
 
Con Internet nos hacen caer en esa misma trampa: nos dicen que Internet es un paraíso para los que se quieren hacerse ricos rápidamente, que está chupado, y nos ponen números para darle credibilidad: como lo de acceso a 2.000 millones de clientes en 24 horas.
 
Lo que no te dicen es, por ejemplo, que igual que es fácil para ti montar una tienda en Internet lo es también para aquellos de los 2.000 millones que tengan hambre de riquezas.
 
Internet ha bajado las barreras de entrada en casi todas los negocios…pero para todos. Todos podemos montar sitios web de un día para otro y acceder a clientes a miles de kilómetros desde un garaje. Pero al mismo tiempo tendremos que hacer frente a una competencia brutal.
 
Antes teníamos tres o cuatro tiendas en la misma calle que vendían lo mismo que nosotros. Ahora todas las tiendas de todas las calles de Internet son competidores potenciales.
 
A pesar de todo, sigo prefiriendo montar una empresa en Internet antes que en cualquier otro sitio. Pero sabiendo con lo que me voy a encontrar.
 
En definitiva, con Internet puedes vender a 2.000 millones… si eres el mejor.
 
2. “El tráfico lo es todo”
 
Lo que necesitas es llenar de clics el sitio web. Toneladas de clics. Eso nos decían.
 
Equivale a tener la tienda llena de gente. Es mejor que verla vacía. A no ser que esté llena de mirones.
 
La verdadera fórmula del éxito en Internet es: tráfico + conversiones. Él trafico hay que convertirlo en algo que sea “negocio”. Ya sean solicitudes de presupuestos, pedidos en firme o suscriptores de la newsletter.
 
Lo difícil no es conseguir tráfico, lo puedes comprar de mil formas). Lo difícil es transformar el sitio web en un máquina de convertir clics en €€€. Ahí es donde estará cada vez más el reto.
 
En definitiva, el tráfico es sólo la mitad de la película.
 
3. “Con el Pay-per-click (PPC) sólo pagas por clic”
 
El que se inventó lo del PPC era un genio… del marketing. Nos hizo creer que ahora ya no teníamos que pagar simplemente por poner el anuncio y que sólo si iba bien tendríamos un coste.
 
Imagínate diciéndole al del periódico en papel: “me vas a poner el anuncio a toda página pero sólo te pagaré si funciona, y olvídate de los 6.000€ que dices que vale el espacio porque te voy a dar 1€ por cada lector, ¡a ver si te pones al día dinosaurio!”.
 
Con el CPC (coste por clic) pasamos de pagar por espacio a pagar por interés del que visita o lee en ese espacio. Antes, con el clásico CPM (coste por mil impresiones), pagábamos simplemente por el hecho de existir, por tener el anuncio “impreso” en algún sitio. Si el anuncio era malo, el periódico cobraba 6.000€. Si el anuncio era bueno, también. Pero para el anunciante no era lo mismo. El PPC reducía el riesgo y se lo pasaba en gran parte al soporte.
 
El sistema PPC, como sabes, creó una industria nueva. Google AdWords llegó poco después. Lo copió, lo mejoró y se levantó un día como la empresa con más cash en el banco.
 
Y sin embargo, en esencia, ¡no ha cambiado nada!
 
Aunque no sea evidente, sigues pagando por espacio alquilado. Sigues pagando por ocupar un sitio en la página del portal, blog o diario digital. Sigues pagando por el privilegio de aparecer en Google cuando alguien busca con tus keywords.
 
Aunque te cobren por PPC, en realidad estás pagando el CPM de toda la vida.
 
Es cierto que ya no tienes que adelantar los 6.000€ sólo por existir en los medios, pero date cuenta de una cosa: si tu anuncio en AdWords no funciona, es decir, no lo clica nadie, en cuestión de horas AdWords te exigirá que subas la apuesta (el coste por clic máximo que estás dispuesto a pagar).
 
Si ese anuncio sigue sin funcionar, con pocos o ningún clic, AdWords te volverá a pedir más dinerito por clic. Así sucesivamente hasta que no aceptes más la invitación. En ese momento tu anuncio dejará de existir.
 
¿Qué hay detrás de este comportamiento “avaricioso” de AdWords? Que él tiene un espacio muy valioso (las impresiones) que rentabilizar y no puede perder el tiempo (mejor dicho, el espacio) con anuncios que no tienen clics. Google vive de los clics. Si no le das clics, él no te da espacio, visibilidad, impresiones.
 
Google AdWords intenta equilibrar una baja tasa de clic con un mayor coste por clic. O bien subes costes o bien te saca del juego y pone a otro que le da más clics por píxel cuadrado.
 
Es decir, el PPC sólo es como nos disfrazan el CPM. El concepto CPM sigue y seguirá como el regulador del mercado de la publicidad. El precio en el que se juntan anunciante y soporte. Como suele ocurrir, los fundamentales no cambian.
 
En definitiva, con el pay per click te cobran por clic pero pagas por impresiones.
 
4. “La clave es tener una base de datos bien grande”
 
Sin duda la base de datos es el activo más valioso de tu empresa. Sin gente que pague las facturas no hay empresa.
 
Pero el hecho de tener una gran lista de emails no te garantiza nada. Si no, los spammers serían los más ricos del Planeta.
 
La riqueza de una base de datos está además en la relación entre esos datos y tu empresa. En la confianza, en la receptividad, en las ganas que tengan esas personas de oír lo que tienes que proponerles.
 
Dicho de otra manera: si tienes un millón de direcciones, que son tuyas, que te han costado un dineral, y cuando les envías un email lo ignoran porque nunca les ofreces nada interesante, entonces no tienes nada.
 
En cambio, si tienes una bases de datos amplia, mimada, alimentada, con gente esperando que les envíes el nuevo email, con ganas de seguir haciendo negocios contigo, quejándose porque les envías poco, entonces tienes una mina de oro.
 
En definitiva, la clave es tener una base de datos bien grande con una tasa de apertura bien grande y un CTR bien grande.
 
5. “La gente no hace scroll”
 
Según este mito la gente es perezosa y no mira más que lo que cabe en la pantalla de su ordenador. Lo primero es cierto, lo segundo no.
 
La gente hace scroll down (ir debajo de la zona visible) hasta la planta -4 del parking… si tiene una buena razón para hacerlo.
 
No hace falta que me creas, haz un test de página web corta contra larga y lo podrás ver por ti mismo. En el 90% de los tests que he visto o creado, gana la larga.
 
Mucho cuidado con la moda de las “squeeze pages” (páginas exprimidas) que afortunadamente ya no están tan de moda. Diseñar una landing page con la idea de que quepa en la pantalla del ordenador es una buena idea. Pero si para mejorar la conversión web necesitas más espacio, no pasa nada, añade contenido. Si es bueno, tu cliente te seguirá.
 
Este mito es equiparable al antiguo que existía con los mailings: “la gente no lee”. No leerán una carta aburrida, pretenciosa o vacía. Pero sí las 1.000 páginas de “Los Pilares de la Tierra”. El reto está en enganchar y no soltar hasta el final.
 
En definitiva, la gente hace scroll, lee y rellena formularios extensos… si le das un buen motivo para hacerlo.
 
6. “Todo debe estar a 3 clics”
 
Según esto cualquier cosa que busque un usuario en tu sitio web debe encontrarlo en 3 ó menos clics.
 
Esta vieja leyenda de la usabilidad web ya no se la cree tanta gente pero sigue corriendo por ahí.
 
Tiene su origen en la necesidad que tenemos los humanos de parametrizar las cosas, de saber cuál es el CTR aceptable de un banner, cuántos emails enviar al mes o el número máximo de máximo de un curriculum.
 
Desafortunadamente para todos (y afortunadamente para los consultores) esas medidas de excelencia no existen. Todo lo que se puede decir es un lacónico “depende”.
 
Lo de los “3 clics” es un bonito número pero puede ser demasiado en muchos casos. En otros puedes tener un embudo de conversión con 8 clics y aún así ser el número óptimo. La medida correcta es la que descubras que te funciona mejor.
 
Lo que sí parce cierto es que cada clic extra que añadas puede quitarte clientes, de ahí que poner todo en una única página larga (long landing page) con sólo 1 clic pueda ser una buena idea… o no.
 
Depende.
 
En definitiva, 1 ó 12 clics, todo depende de la capacidad que tengas de atrapar la atención del usuario.
 
7. “Si trabajas duro, triunfas seguro en Internet”
 
He visto demasiado casos de emprendedores estrellarse en Internet. No por falta de ganas, ilusión o motivación.
 
Me duele verlo, porque soy fan de ellos y me gustaría poder evitarles el chasco. Si supiera cómo.
 
Emprendedores que se dejan la piel en semanas de 80 horas, sacrificando familia, vacaciones y caprichos, empapados de manuales, whitepapers, cursos y foros. Saben 100 veces más que la mayoría sobre Internet. Pero no acaban de acertar.
 
En ocasiones creo que es por confundir cantidad con calidad. Según Perry Marshall la capacidad más importante para 2012 no será la de trabajar sino la capacidad de discernir qué trabajo hay que realizar y cuál no.
 
Es el discernimiento, el saber qué tareas debes hacer tú (las de 100€/hora) y qué tareas tienes que subcontratar (10€/hora), a quién tienes que hacer caso y a quién no, qué técnica es la primera que tienes que dominar y cuáles son secundarias… tatuarte en la frente el principio 80/20.
 
En definitiva, trabajo duro y enfocado es la receta del éxito.
 
8. “El banner ha muerto”
 
Este tipo de mentiras se pueden aplicar a casi todo: “el emailing ha muerto”, “la web 1.0 ha muerto”, “el telemarketing ha muerto” e incluso: “las redes sociales han muerto”.
 
Hay un afán por acabar con las cosas y dar así más importancia a lo nuevo. Quien entierra una herramienta suele ser porque A ÉL ya no le funciona.
 
Nada muere. Sólo ocupa el lugar que le toca. Todos los medios son capaces de generar algo. Sólo hay que encontrar la forma de compensar el coste con el ingreso.
 
Cuando algo es nuevo, los pioneros pueden sacarle jugo rápidamente casi sin esfuerzo. Luego evoluciona, la edad dorada queda atrás (por ejemplo, Google AdWords en los años 2003-2006) y se convierte en algo cada vez más competitivo y duro. Pero no desaparece. Será más o menos rentable, más o menos difícil, pero no muere.
 
En definitiva, el banner no ha muerto. Simplemente, ya no es lo que era.
 
9. “La redes sociales son un nuevo paradigma”
 
Hay quien afirma que las redes sociales son otra cosa, que no se pueden medir con las métricas de toda la vida, que hay que refundarlo todo, que ahora lo que importa con las conversaciones, los fans y los tuits.
 
Los responsables de Internet que tienen que dar cuenta de lo que gastan hace tiempo que saben que las redes sociales son como cualquier otro medio y no una nueva entelequia a salvo del implacable ROI.
 
Por lo tanto, se les trata sin privilegios: si producen más de lo que consumen fantástico, forman parte del mix de medios. Si no son capaces de justificar el esfuerzo, fuera distracciones.
 

Codigo QRFuente Marketingcomunidad.com / Los Códigos QR (o Quick Response Barcodes) están en todas partes. Esos dibujos cuadrados en blanco y negro, formados a base de una matriz de pixels los encontramos en muchos sitios web y blogs, en carteles y folletos, en revistas, en la publicidad, en televisión, en mensajes de correo electrónico…

Los Códigos QR son un fenómeno relativamente nuevo (e inteligente) que nos permite el acceso directo a más información como si de una “etiqueta inteligente” se tratara: una dirección de correo electrónico, un número de teléfono o bonos, cupones o regalos, pagar en el transporte público, identificarlos en un control de acceso, descargar aplicaciones… los usos son realmente ilimitados.

Solamente necesitamos disponer de un Smartphone para acceder a ellos, que con una sencilla aplicación de lectura nos vincula el Código QR a un sitio web, un cupón, o a la información que el anunciante quiere que veamos.

Nos olvidamos así de tener que tomar nota de teléfonos o webs que posteriormente perderemos (seguro), y llevaremos directamente en nuestro Smartphone toda la información para posteriormente, o en el mismo momento, analizarla. Ya no tenemos que usar el teclado del móvil, por ejemplo para escribir la dirección de una página de internet móvil, componer un SMS o hacer una llamada. Ahora todo es mucho más rápido y sencillo, basta con que apuntemos al Código QR con la cámara del móvil y el terminal hará automáticamente todo lo demás.

Evidentemente los usos de estos Códigos han evolucionado al ritmo que evoluciona el Marketing, y ya no solamente podemos enlazar con vídeos explicativos sobre los productos, sino también a aplicaciones exclusivas, videojuegos, o ¿por qué no? acuñarlos directamente en las monedas de curso legal, como recientemente ha hecho Holanda, y poder acceder así al site de finanzas del Gobierno.

 

Fuente: Lavanguradia.com / Esta es una pregunta que se escucha desde hace tiempo en muchas reuniones de comité de dirección, de consejo de administración: “¿Tenemos que estar en Facebook? ¿Y en Twitter? Y si estamos, ¿para qué nos servirá?”.

El auge de las redes sociales no es nuevo, pero a la mayoría de las empresas las ha pillado desprevenidas. Y como sucede siempre con los avances sociotecnológicos, no hay pautas fijas a seguir, y lo que hacen la mayoría es ir escribiendo el camino al andar. Pero una cosa es evidente: las redes sociales se han convertido en una plataforma a nivel mundial en la que los ciudadanos se sienten cómodos relacionándose (Facebook ya tiene 800 millones de usuarios). Y las empresas se están dando cuenta de que quizás no deban ¿o no puedan permitirse? dejar pasar la oportunidad.

“Es el sueño de todo director de marketing: las redes sociales sirven para segmentar audiencias y permiten relacionarse con grupos de personas reunidos alrededor de un interés común”, explica Genís Roca, socio de la consultora especializada Roca Salvatella. Pero esto no significa que todo el mundo lo esté haciendo, ni que lo esté haciendo bien. “Muchas empresas van a las redes sociales sin pensar qué objetivos persiguen. Lo hacen por moda, o por no parecer carcas. Pero así puede llegar a ser muy contraproducente”. Las redes sociales son medios no invasivos (uno accede y hace amigos voluntariamente), pero una actuación mal dosificada puede percibirse como spam.

Para una empresa, la decisión de estar o no estar en Facebook o en Twitter, debe estar condicionada a un objetivo concreto, explican Elisa Merino, Begoña Lozano y Amanda Sainz, socias de la agencia web Malabars. “Hay que preguntarse qué buscamos. ¿Ganar ventas? ¿Nuevos clientes? ¿Notoriedad de marca?”.

Pero también hay que saber medir los resultados. En la red todo va muy deprisa, y demasiadas empresas viven en el corto plazo. Pero el verdadero potencial de estas redes es a largo plazo. El cliente sabrá que la empresa le escucha, y si se mantiene el feedback, si la empresa le conoce más y mejor y se lo demuestra… sólo entonces el cliente se fidelizará. Los más avezados en las redes sociales hablan de ese ejército de soldaditos que son los fans incondicionales, a quienes una marca puede movilizar cuando los necesita. Pero no es (sólo) un tema de cantidad, también de calidad. “Si sólo medimos el número de fans, porque queremos tener más fans que la competencia, vamos muy mal”, asegura Genís Roca.

Para Roca Salvatella, hay cuatro grandes motivos por los que una empresa quiera estar en las redes sociales. 1) Desarrollar la marca (demostrar la sensibilidad hacia un tema, detectar comentarios y actuar). 2) Establecer relación con los clientes (qué opinan de nuestro producto, atención al cliente). 3) Vender (por ejemplo, ofertas para un público objetivo). 4) Tener base de datos (el Barça tiene 100.000 socios y 20 millones de fans en Facebook).

“Normalmente los directivos estan muy alejados de la web 2.0. Hasta que un día descubres eso de que ‘tu no lo sabes, pero están hablando de tí”, dice Miquel Montes, director general de Operaciones y Desarrollo Corporativo del Banc Sabadell. “Cuando nos dimos cuenta de eso, en 2009, decidimos correr el riesgo y estar en Facebook y crear una red social interna”. El Sabadell está considerado como una de las entidades más avanzadas en el 2.0. “Está cambiando la forma de interactuar socialmente”, reflexiona Montes. “Empiezas escuchando lo que se dice de tí, y piensas que sólo es un tema reputacional. Pero en realidad se traslada a casos de negocio”.

“Escuchando las conversaciones que los usuarios establecen alrededor de nuestros productos obtendremos información muy valiosa sobre qué es lo que les importa, cómo usan en realidad los productos, cuales son sus necesidades y prioridades –explican en Malabars–. Con esta información podremos optimizar nuestros productos y los mensajes que los acompañan. Teniendo una página en Facebook, una empresa o la Administración muestran su predisposición a escuchar a sus usuarios, y éstos la perciben como cercana, transparente y accesible”. Pero, “ojo, que no perdamos el foco: la estrategia no la deben marcar los fans, tiene que ser siempre la empresa quien la decida”, alerta Xavier Berneda, director de marketing de la empresa de calzado deportivo Munich.

También hay razones para no estar en Facebook, explican las socias de Malabars. Por ejemplo, cuando se trata de una empresa cuyos clientes son otras empresas (un b2b), es más difícil llegar por esta vía al interlocutor adecuado. O cuando “una empresa, por su filosofia, no esté dispuesta o preparada para recibir críticas de forma pública”.

Y hay cosas que una empresa nunca debe hacer en las redes sociales. “No polemizamos ni discutimos”, dice Montes. “Sería contraproducente. Si detectamos a alguien que se queja de nosotros, nos presentamos para ofrecernos a escucharle en privado. Hay que distinguir muy bien qué se puede decir en público y qué no”.

Las áreas de marketing, de producto, es donde ahora las empresas experimentan. Pero las redes sociales pueden servir para mucho más. Genís Roca apunta que “en finanzas, pueden servir para investigar a proveedores, prevenir morosidad de clientes. En recursos humanos puedes buscar candidatos, detectar problemas de clima laboral…”. De hecho este uso ya está consolidado. Una encuesta (Career Enlightenment) asegura que en 2011 el 89% de las empresas habrán usado LinkedIn, Facebook… para buscar empleados, y 14,4 millones de personas las han utilizado para encontrar su último trabajo (no lo explicita, pero probablemente sea en EE.UU.). Aunque son un arma de doble filo: se usan para contratar, pero también hemos oído muchos casos de despidos por decir o enseñar lo que no debía en Facebook…

Moritz: Un solo fan conquistó a 4.000

El grupo de fans de Moritz en Facebook no lo creó la empresa, sino que fue un fan, de forma espontánea, quien lo hizo. Y cuando Moritz aterrizó de forma corporativa en la red, el fan les cedió el grupo (gratuitamente. aseguran). Entonces ya tenía 4.000 amigos.

La compañía cervecera barcelonesa está presente en Facebook y en Twitter, pero también en Flickr, Foursquare, Youtube e Instagram. En todos los canales, “tenemos seguidores muy activos, que participan e interactuan mucho y muy a menudo”, explica la empresa. “Tenemos fans de calidad, por lo que no nos preocupan las cifras de crecimientos de fans, sino las interacciones reales que tenemos con ellos”.

A través de estas redes sociales, Moritz ofrece a sus seguidores participar en acciones que patrocina (como el Festival de Cinema de Sitges), pero también “comunicamos qué somos y qué hacemos”, como la campaña que les llevó a Bruselas para entregar cerveza etiquetada en catalán a los europarlamentarios. Y ha lanzado el #trwitter, un concurso de recetas de tortilla en 140 caracteres, para ganar una cena en el bar Velódromo.

Banc Sabadell: El taxista que vale por diez

“Sigo innovando @bancoherrero me ofrece el primer Terminal para taxista para pago con tarjeta TPV portatil Y sin papel: firmas en la pantalla”. Con este mensaje en Twitter, un taxista asturiano anunciaba el producto que contrató con el Sabadell: luego hizo un vídeo, lo colgó … y diez taxistas, seguidores de Twitter, fueron al Herrero a contratar el servicio. “Permite difundir acciones para ganar clientes: un cliente contento es un prescriptor” y en la red su efecto se multiplica, explica Pol Navarro, director de canales del Banc Sabadell.

“La gente que está en la red espera que le aportes algo, no lo siente como una publicidad invasiva”, dice Miquel Montes, director general del Sabadell. “Tenemos una tradición reconocida de servicio al cliente y ahora la hemos trasladado al 2.0″, añade. “Las redes sociales ponen a personas a tu disposición”. La estrategia está en manos de los departamentos de cumplimiento normativo, de atención al cliente… Todos los mensajes corporativos llevan las iniciales para identificar a la persona que lo emite. “Y ahora el debate está en si la gente de las oficinas también se pone en la red”, dice Montes.

Sita Murt: Estilismos y concursos

La empresa de moda Sita Murt tiene página web, tienda electrónica (desde hace un año), un blog, página de Facebook y cuenta de Twitter. Lo gestiona de forma interna el departamento de comunicación, con una community manager. Tienen un plan de comunicación 2.0 paralelo al de la comunicación convencional. “El objetivo último es interactuar con esas personas que han elegido seguirnos”, explican.

“En la web proponemos un lookbook con propuestas de combinaciones de nuestras prendas, y las clientas van a las tiendas a buscarlas: ese jersey combinado con ese pantalón que han visto”. También cuelgan las fotos y el video del desfile… En el blog, explican los valores de la marca a través de cosas que pasan en el mundo. En su Facebook, se cuenta lo que le sucede en el día a día de la marca, también se proponen estilismos, se sortean entradas para sentarse en el front row del desfile, “conseguimos el feedback de las clientas, nos dicen lo que más les gusta, nos preguntan”. Cada canal tiene su propio código. “En Facebook es importante no ser repetitivo, en Twitter puedes emitir más cantidad de mensajes”.

Munich: ¿Cómo quieres tu zapatilla?

“Antes era imposible saber qué pensaba el consumidor final. De por medio estaba el director comercial, el representante, el distribuidor, la tienda, el dependiente… La información llegaba difusa, y las buenas noticias no llegaban nunca”, dice Xavier Berneda, director de marketing de Munich. “Ahora sabemos mucho mejor cómo actuar sobre una colección: hemos tomado decisiones de modelaje, colores, productos que descatalogar, sobre cómo comunicamos”. La firma de calzado de moda es especialmente activa en el mundo digital. “Gran parte de nuestro marketing está basado en el 2.0, y siempre hemos ido un poco por delante”. El resultado de esta estrategia es que “en reconocimiento estamos entre las 25 primeras marcas de calzado del mundo”.

En Facebook, Munich tiene más de 128.00 amigos: les informa de novedades de producto, convoca concursos…y moviliza fans: 8.000 asistieron al último mercadillo Munich organizado en Capellades. Y a través la web MyWay ha vendido en el último año 9.000 pares de zapatillas personalizadas a Tailandia, Argentina, Australia o Rusia.

Redes sociales corporativas

“La siguiente gran ola serán las redes sociales corporativas” asegura Lluís Font, consejero delegado de Zyncro, empresa que desde Barcelona desarrolla este concepto para todo el mundo. “En cuatro años todas las empresas tendrán una red social interna. Las ventajas son claras: control de la información y facilidad para comunicar; mejora de la productividad, trabajo en equipo, colaboración; mejora el sentimiento de pertenencia de los empleados, y eso incide en el clima laboral y en el trato al cliente”.

Sólo el 12% rentabiliza la web

El 54% de las empresa españolas tiene página web, pero sólo el 12% la rentabilizan. Lo dice un estudio de la Fundación Banesto sobre el uso de las redes sociales en pymes. Dice que el 45% de usuarios de Facebook siguen al menos a una o dos marcas. Que el 60% de las marcas usan Facebook como herramienta de branding, o que el 34% mantienen canales propios en Youtube para estar en contacto con su público. Unas cifras muy optimistas, que seguro que se justifican por la elección de la muestra.

Fuente: Expansión.com / Muchas de las grandes firmas de hoy, como Microsoft y Apple, nacieron en momentos difíciles y aún así han triunfado en su aventura. En tiempos de crisis surgen huecos en el mercado y sectores en vías de reconversión, como el tecnológico o el ‘retail’, con posibilidades.

Michael Dell, fundador y consejero delegado de Dell Computer, defiende que “siempre hay una nueva oportunidad para hacer la diferencia”. Pocas palabras que resumen la filosofía que guia a los emprendedores como él, que engendró la gran empresa de ordenadores en su residencia de estudiantes.

Y no es el único caso. Google se gestó en un garaje; la idea que luego se convertiría en Microsoft surgió a raíz de un reportaje en una revista especializada en tecnología; y la primera computadora de Apple vio la luz en un club informático. Todos ellos son ejemplos que demuestran que para fundar una compañía de éxito no hace falta más que una buena idea capaz de solventar una necesidad, de cubrir un nicho de mercado. Y la crisis no es excusa. Tanto las empresas anteriores como Procter & Gamble, IBM o General Motors nacieron en momentos de dificultad económica y aún así han triunfado durante varias décadas.

No es que éste sea el momento de emprender, sino que, tal y como señala Alfonso González, director general de EOI, “nunca como ahora hemos sentido que las oportunidades están en nosotros, que somos actores de las transformaciones económicas”. Lo importante es encontrar los nichos del mercado en los que haya demanda. Aunque Juan José Güemes, presidente del Centro Internacional de Gestión Empresarial de Emprendeduría de IE Business, indica que “no hay sector donde esté garantizado el éxito”. Los expertos consultados desvelan cinco en los que hay posibilidades de negocio:

1· Las nuevas tecnologías. “En el mundo online no hay crisis”, defiende Alberto Fernández Terricabras, profesor del IESE y director de Finaves (fondos de capital semilla). Éste es un mercado en crecimiento, pues cada vez hay más gente que llega a Internet, y los proyectos relacionados con el ocio, las redes sociales y el comercio electrónico pueden convertirse en empresas de éxito. No sólo eso, otros mercados con oportunidades son las aplicaciones web y la movilidad y las nuevas empresas que ayudan a vender en las redes sociales.

2· Productos médicos. Las empresas dedicadas a estos artículos y servicios encuentran negocio en una sociedad envejecida, en la que la gente vive más años y hay menos niños. “Aunque estemos en crisis, el gasto en salud sigue siendo altísimo en el ámbito estatal, entre las comunidades autónomas y por parte de particulares”, recuerda Fernández Terricabras. Proyectos novedosos en este terreno pasan también por el mundo tecnológico, como los juegos interactivos con sensores para practicar ejercicios de rehabilitación.

3· Tercera edad. El modelo social cambia y los mayores se presentan como un segmento con muchas posibilidades para emprender. Ángel Colomina, director general de Cámaras de Comercio, considera que este nicho de población con muchas necesidades a veces desantendidas por sus familiares “es un sector en el que un emprendedor puede lanzarse”.

4· ‘Retail’. Las oportunidades en este mercado se encuentran entre los productos cuya venta está muy fragmentada. Por ejemplo, los complementos para la mujer que hasta hace poco no se vendían en la misma tienda. Pero para triunfar en este sector tan competitivo, Fernández Terricabras aconseja “hacer marca”.

5· Sostenibilidad. Las compañías que se dedican al reciclado, al tratamiento de residuos y a la sostenibilidad tienen aún mucho recorrido. Es un sector con futuro.

En el fondo, las empresas que tienen más éxito son “las ligeras, las pequeñas que hacen grandes cosas, que tienen estructuras livianas, que se pueden permitir crecer rápido y superar los tiempos de vacas flacas”, apunta Alfonso González. Pero para sacar adelante una empresa hay que tener en cuenta unos pasos claves. Colomina considera que cualquier emprendedor debería hacerse cuatro preguntas antes de lanzarse a la aventura empresarial: “Qué se quiere; con qué se cuenta (es decir, los puntos fuertes); qué falta (los puntos débiles, con los que hay que ser muy críticos) y cómo se puede conseguir”. En resumen, se trata de hacer un buen plan de negocio en el que, según apunta Güemes, “se debe tomar en consideración la ventaja competitiva del proyecto , el equipo con el que se cuenta y la sostenibilidad del negocio. En el fondo las ideas son commodities. Lo relevante es la gestión”.

A la hora de poner en marcha un nuevo negocio, la financiación es uno de los principales obstáculos con los que se topa cualquier emprendedor desde que estalló la crisis económica. “Hay sequía de crédito”, recuerda Colomina. Pero hay instituciones que ponen al servicio de los nuevos empresarios herramientas para facilitar esta tarea. Entre ellas, la Línea Jeremie, la combinación de inversores públicos como Enisa y los fondos de capital semilla.

Nacer en plena crisis y adaptarse a la nueva situación depende de personas ágiles e inquietas que no busquen un trabajo, sino crearlo. No se trata de hacer más de lo mismo, sino de encontrar otra manera de hacer las cosas. “Hacen falta empresas versátiles”, sentencia Colomina.

Fuente Marketingdirecto.com / El auge de las series de televisión en las últimas dos décadas ha sido increíble pero, unido a este éxito, las marcas descubrieron una nueva forma de publicitarse en un momento en que ya nadie prestaba atención a los cortes de televisión. Nació así el product placement, o la publicidad por emplazamiento, que muestra productos o marcas en series, películas, videoclips y videojuegos de todo tipo.

El objetivo del product placement es dar visibilidad a un producto cuando el consumidor está realmente prestando atención a la plantalla. Por ello, cada vez que encendemos la televisión no es tan raro ver cómo los protagonistas están bebiendo una Coca-Cola, utilizando un Mac, desayunando una caja de Dunkin Donuts o fumando Lucky Strike.

Ante la proliferación del zapping y el poco interés de los espectadores ante los típicos spots, los anunciantes tuvieron que buscar formas nuevas con las que introducir sus productos en su audiencia potencial. Así, llegaron a desarrollar una publicidad más sutil y efectiva pero que, además, llega a más personas y logra ser recordada durante más tiempo.

Y es que nadie puede olvidar la imagen de Carrie Bradshaw, de Sexo en Nueva York, escribiendo sus artículos con su ordenador Mac. Aunque éste se trata de un ejemplo entre miles de impactos y de vínculos emocionales que los anunciantes han logrado crear en los consumidores, algo que es mucho más difícil de conseguir con la publicidad tradicional.

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